miércoles, 11 de marzo de 2015

El ojo que nos observa: ficción o realidad

Desde que aparecieron las nuevas tecnologías han surgido multitud de historias que hablan tanto de sus beneficios como de los daños que podrían acarrear a la sociedad. Una serie de robots que se rebelan contra sus amos o la desaparición de los sentimientos más humanos son unos de los ejemplos más típicos con los que los autores, ya sean escritores de novelas o directores y guionistas de cine, crean las tramas de sus películas. La presencia de estas historias sugieren, por tanto, que el ser humano es temeroso de su potencial.

   La novela de George Orwell, 1984, es un claro ejemplo del miedo que surgió en la sociedad de la segunda posguerra mundial en la cual se temían los regímenes autoritarios y el gran poder de represión que podrían llegar a alcanzar con el dominio de las tecnologías que día a día van surgiendo y transformando nuestro mundo en un lugar desconocido hasta el momento. Aunque la fecha que George Orwell escogió para vaticinar el peor de los futuros del mundo ha quedado atrás, su impacto aun golpea la mentes de los ciudadanos de la actual ''aldea global''.

   Del personaje antagónico de la novela, el Gran Hermano, no sabemos nada más que su capacidad de ser omnipresente que usa para controlar las mentes del territorio en el cual es el máximo soberano. No se trata de un personaje con poderes sobrenaturales sino que su fuente de información principal son unas pantallas colocadas en las casas o, incluso, en los lugares públicos, que te observan, te escuchan y denuncian tu actividad. 

   Sin embargo, es sólo una novela que ha inspirado, además de a una gran cantidad de lectores, a un reality show que nos convierte en ''grandes hermanos'' que observan, escuchan y denuncian la actividad de los residentes de una casa que son castigados con la opinión pública. ¿Somos capaces de imaginar la misma situación que viven estos televisivos personajes en nuestras propias casas? Personalmente, creo que hemos creado un modo de vida cada día más cercano a esa suposición con una peculiaridad: somos nosotros los que orgullosamente mostramos nuestra vida seleccionada en escenas alegres que exponen una máscara a un público cada vez más interesado.


2 comentarios:

  1. Muy interesante y original tu entrada. Es cierto que hoy en día, con las redes sociales (especialmente "Instagram) la gente sube fotos constantemente para que el resto vea lo que hacen o dejan de hacer. En este aspecto estoy de acuerdo contigo porque, muchas veces, utilizamos Internet sin saber que puede ser un peligro para nosotros mismos.

    Si te interesa este tipo de temas, puedes pasarte por el blog que unos compañeros y yo estamos realizando sobre las nuevas tecnologias: entrandoalfuturo.blogspot.com.es

    ResponderEliminar
  2. Excelente post, Juan. Las nuevas tecnologías están haciendo que haya una invasión de la privacidad sin control. Realities como GH son buenos porque nos demuestran hacia donde va la sociedad en general eligiendo una serie de individuos con características totalmente diferentes. Asimismo, podemos descubrir que no se puede aparentar una vida irreal, pues al final se acaba descubriendo y la sociedad lo condena.
    ¡Saludos!

    ResponderEliminar