sábado, 21 de marzo de 2015

¿Nos devora la "seguridad"?

En años pasados, cualquiera de nosotros y nosotras hubiese dicho que tener una cámara de seguridad velando por nuestras vidas era lo apropiado, que ellas nos ayudarían a tener un hogar más seguro y que en caso de robo, al menos habría posibilidad de dar con el culpable.

Evidentemente, eso tiene su parte de razón, pero ¿a qué niveles de seguridad estábamos antes acostumbrados? ¿Era normal ir por cualquier lugar de la ciudad y encontrar el cartel de "zona videovigilada" por todas partes? Actualmente lo tenemos en cualquier sitio, ya sea en el metro, un banco, un supermercado, la tienda del chino de la esquina o simplemente por la calle. Se ha convertido en algo normal y que todos y todas hemos asimilado.

Llegados a este punto merece unos segundos pensar en donde esta quedando nuestra intimidad. Es fácil que te ocurra cualquier cosa graciosa (o no tan graciosa) y a los pocos días este pululando por internet a modo de Vine y así producir la carcajada general, pero además de eso, el hecho de que existan redes sociales hace que ese tipo de situaciones grabadas fluyan con mayor facilidad y rapidez. Cualquiera que lea esta entrada habrá visto un vídeo de este tipo.

Además del problema antes expuesto existe otro. ¿Se tratan las cámaras de medidas preventivas o también tienen la intención de controlar a la población? Cada vez son más las ciudades de países desarrollados que tienen millares de cámaras en las esquinas y algunas están puestas con la intención de multar a quien pase con su coche por una zona en la que no se le permite circular. Es decir, están colocadas para que la ciudadanía no circule libremente por una ciudad.

¿Se ha convertido en algo contraproducente para los ciudadanos y ciudadanas el uso masificado de las cámaras de seguridad? ¿Se trata de una medida de control de la ciudadanía?




1 comentario:

  1. Las cámaras de vigilancia se han convertido en la forma perfecta para influir en el comportamiento de la gente, y no sólo eso, sino que también los carteles que advierten de su presencia coartan nuestros movimientos. Coincido contigo en que existe una gran lista de pros y contras que nos hace dudar de su legitimación, por tanto, deberíamos aprovechar sus beneficios con una regulación estricta sobre su colocación.

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