“El uso patológico de Internet provoca síntomas físicos muy
similares a los que manifiestan los toxicómanos en crisis de abstinencia”. Es
una declaración del psiquiatra Federico Tonioni, trabajador de una de las
primeras clínicas encargadas de tratar el llamado “Internet addiction
disorder”, nombre que recibe la nueva enfermedad psicológica referente a la
dependencia de la red, tratada ya en Italia desde 2010.
Es incontestable la cada vez más normalizada relación de
dependencia de los jóvenes con Internet, en especial, con las redes sociales.
El especialista Tonioni clasifica ésta en 5 diferentes tipos, como la adicción
a videojuegos o a las compras, pero entre ellas, me parece de especial mención
la cyber-relacional (relativa a las redes sociales). La ansiedad, la depresión
o un pensamiento obsesivo sobre lo que puede estar ocurriendo en la red, son
algunos de los síntomas que sufren quienes padecen esta enfermedad. Podrá
parecernos algo exagerado o que estamos lejos de sufrirlo nosotros pero, ¿quién
no ha sufrido la tarde de cañas con el típico amigo pegado al móvil?
Más cercana quizás y precursora de la ciberadicción es la
llamada coloquialmente “depresión por Facebook”, que afecta principalmente a
jóvenes con baja autoestima. Esta es la ansiedad y tristeza causada por
imágenes de amigos posando alegres, con pareja o de fiesta en fiesta, y la
creencia posterior del usuario de la imposibilidad de alcanzar tal estatus. Esta
enfermedad es avalada por un estudio de la “American Academy of Pediatrics”.
Según los autores, esta red social “promueva una atmósfera de competitividad
social”.
Al parecer, estamos entre una generación donde el
máximo social es competir por quién tiene más fotografías colgadas de viajes
más lejanos, con el outfit más cool o quien posee el número de amigos
en Facebook más alto.
Quien no ha escuchado de boca de nuestros mayores que somos
incapaces de disfrutar de un atardecer sin sacar el smartphone o que somos la generación con menos capacidad de
concentración, debido a las múltiples distracciones diarias. Según el artículo
“Google making us stupid?” (¿Nos está
Google volviendo estúpidos?) de Nicholas G. Carr, experto en TIC, Internet está
disminuyendo exponencialmente nuestra capacidad de concentración, pensar y
reflexionar. “Internet podría estar readiestrando nuestro cerebro para recibir
información de manera muy rápida y en pequeñas porciones. Lo que perdemos es
nuestra capacidad para mantener una línea de pensamiento largo sostenida
durante un período largo”.
Todas estas conductas podemos verlas reflejadas en cualquier
clase universitaria donde podemos mirar el móvil unas 5 veces por clase o
nuestra capacidad de retentiva hacia lo que dice el profesor se limita a 45
minutos. Quizás vaya siendo hora de utilizar a nuestro favor las TIC, tanto
alumnos como profesores, e ir dejando atrás el obsoleto sistema de atiborrar a
contenidos para que una vez realizado el examen, salgan de nuestra memoria para
dejar hueco a otros. La Universidad debería utilizar también a su favor las
nuevas posibilidades que nos abre la tecnología e integrarlas en un proceso de
aprendizaje reflexivo y útil.



Totalmente de acuerdo con esta entrada. Tengo muchos amigos que cuando no les funciona el WhatsApp se ponen histéricos! Pienso que mucha gente joven sufre esa dependencia tecnología aunque lo niegue, en gran medida por querer mantener o aparentar un determinado "estatus social" a través de las redes sociales.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo con esta entrada. Tengo muchos amigos que cuando no les funciona el WhatsApp se ponen histéricos! Pienso que mucha gente joven sufre esa dependencia tecnología aunque lo niegue, en gran medida por querer mantener o aparentar un determinado "estatus social" a través de las redes sociales.
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